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Cómo demostrar el daño psicológico tras una agresión

Cómo demostrar el daño psicológico tras una agresión: lesión psíquica, secuelas, nexo causal, documentos que conviene guardar e informe pericial.

El daño psicológico no se ve en una radiografía, pero se puede demostrar. Se acredita con tres apoyos: la documentación clínica desde los primeros días, el testimonio de quienes han visto el cambio en su vida y un informe pericial de daño psicológico que explique qué alteración existe y si se debe a la agresión. Cuanto antes empiece a guardar pruebas, más fácil será.

Si ha sufrido una agresión, es probable que ahora mismo tenga otras prioridades. Es comprensible. Lo que sigue está pensado para que pueda ir paso a paso, sin prisa y sin perder nada importante por el camino.

Lo que usted siente también es una lesión para la ley

El Código Penal considera lesión el menoscabo de la integridad corporal o de la salud física o mental (artículo 147.1). Quien comete un delito está obligado a reparar el daño causado, y esa responsabilidad incluye la indemnización de los perjuicios materiales y morales (artículos 109 y 110).

El Estatuto de la víctima del delito va en la misma línea. Define a la víctima directa como la persona que ha sufrido un daño o perjuicio, en especial lesiones físicas o psíquicas, daños emocionales o perjuicios económicos causados por un delito (artículo 2).

Dicho de forma sencilla: el miedo, el insomnio o la angustia que aparecen después de una agresión no son un asunto privado sin valor jurídico. Pueden reconocerse y repararse, siempre que se prueben.

Lesión psíquica y secuela: dos momentos del mismo daño

En psicología forense se distingue entre lesión psíquica y secuela. La diferencia importa, porque no se valoran igual.

Los profesores Echeburúa, Corral y Amor lo explican así en un trabajo de referencia. La lesión psíquica es una alteración clínica aguda que incapacita de forma significativa para la vida ordinaria. Puede remitir con el paso del tiempo, con el apoyo de las personas cercanas o con un tratamiento adecuado. Las más frecuentes, según estos autores, son los trastornos adaptativos y el trastorno de estrés postraumático.

La secuela es la estabilización del daño. Es lo que permanece cuando ha pasado el tiempo y el tratamiento se ha seguido bien, y aun así la persona no ha vuelto a estar como antes.

Esto tiene una consecuencia práctica. Poco después de la agresión se puede describir la lesión, pero es pronto para hablar de secuelas psicológicas. Para afirmar que algo es permanente hay que ver la evolución. Por eso a veces conviene una primera valoración temprana y una revisión posterior.

El nexo causal: unir el daño con la agresión

No basta con demostrar que usted está mal. Hay que explicar por qué ese malestar procede de la agresión y no de otra cosa. A eso se le llama nexo causal, y suele ser el punto más discutido.

Los autores citados indican que el informe debe valorar cinco aspectos: cómo era la adaptación de la persona antes del suceso, cómo es ahora, cuál fue su reacción tras los hechos, qué relación hay entre el estado actual y el delito, y cuál es el pronóstico.

También hay que examinar las concausas. Pueden ser anteriores, como un trauma previo. Pueden ser simultáneas o posteriores, como una ruptura de pareja ocurrida después. Tener una historia previa de ansiedad o depresión no impide reclamar. Obliga a separar con cuidado qué parte del cuadro existía ya y qué parte ha causado o agravado la agresión.

Un informe que oculta los antecedentes pierde credibilidad en cuanto la otra parte los descubre. Uno que los analiza de frente llega al juicio más sólido.

Qué documentación conviene guardar

No necesita tenerlo todo. Guarde lo que pueda, y pida ayuda a alguien de confianza si ahora le cuesta ocuparse de ello.

  • Parte de urgencias o de la primera asistencia, aunque solo recoja lesiones físicas.
  • Informes del médico de familia, de salud mental o del psicólogo, con sus fechas.
  • Recetas y tratamientos pautados.
  • Partes de baja y de alta, si ha dejado de trabajar.
  • Copia de la denuncia y de las resoluciones que le notifiquen.
  • Un registro sencillo de síntomas: sueño, pesadillas, lugares que evita, crisis de angustia.
  • Datos de cambios objetivos: dejar de conducir, abandonar una actividad, cambiar de domicilio o de horario.
  • Nombres de personas que puedan contar cómo estaba usted antes y cómo está ahora.

Un consejo útil: explique a su médico lo ocurrido y cómo se encuentra. Lo que queda anotado en la historia clínica en su momento tiene mucho valor más adelante.

Qué hace el perito y qué no puede hacer

La evaluación pericial incluye entrevistas, exploración psicológica, pruebas adecuadas al caso y revisión de toda la documentación. Siempre que es posible se contrasta el relato con otras fuentes, como familiares o informes de otros profesionales.

El informe pericial de daño psicológico describe la alteración, su gravedad, cómo limita la vida diaria, su relación con los hechos y su evolución previsible. No decide si la agresión ocurrió ni quién es culpable. Eso corresponde al tribunal.

El perito tampoco es su terapeuta. Su función es evaluar e informar con objetividad. En el proceso civil, la ley le exige tomar en consideración tanto lo que favorece como lo que perjudica a cualquiera de las partes (artículo 335.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil), y el tribunal valora el dictamen según las reglas de la sana crítica (artículo 348). El tratamiento debe seguir su curso con los profesionales que le atienden. Recuperarse no perjudica su caso.

Apoyo al que tiene derecho

El Estatuto de la víctima reconoce el derecho a recibir información desde el primer contacto con las autoridades (artículo 5) y el acceso gratuito y confidencial a los servicios de asistencia y apoyo (artículo 10). Las Oficinas de Asistencia a las Víctimas informan sobre derechos e indemnizaciones y ofrecen apoyo emocional. Para acudir a ellas no es necesario haber denunciado antes.

Preguntas frecuentes

¿Puedo demostrar el daño psicológico si no fui al médico al principio?

Es más difícil, pero no imposible. La evaluación pericial, los testigos y los cambios objetivos en su vida pueden reconstruir la evolución. Acuda al médico ahora.

¿Cuándo conviene pedir el informe?

Depende del momento del procedimiento. La lesión puede documentarse pronto. Las secuelas requieren esperar a que el cuadro se estabilice. Su abogado y el perito pueden acordar el calendario.

¿Tendré que contar otra vez todo lo ocurrido?

Sí, en parte. Una exploración cuidadosa se hace a su ritmo, con pausas y sin exigir más detalle del necesario.

¿El informe garantiza una indemnización?

No. El informe aporta al tribunal una valoración técnica. La decisión es del juez.

Un primer paso sencillo

Reúna en una carpeta los documentos de la lista y anote las fechas principales. Hable con su abogado sobre el estado del procedimiento. Si quiere saber qué se puede acreditar en su caso y en qué momento conviene hacerlo, puede consultar con un perito psicólogo para víctimas. Pedir una valoración no le compromete a nada y le ayuda a decidir con información.

Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos, perito médico forense y psicólogo forense en Madrid, y abogado. Trabaja en Madrid y, a distancia, en toda España.

Fuentes

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